La meteórica captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos no solo sacudió la geopolítica en Latinoamérica, sino que catapultó al secretario de Estado Marco Rubio al centro del tablero político estadounidense, disparando sus proyecciones rumbo a la Casa Blanca en 2028.
Según los mercados de predicción, que miden las probabilidades que asignan los inversionistas a distintos escenarios políticos futuros, Rubio ha triplicado sus chances de convertirse en candidato y eventual presidente, pasando de una probabilidad baja a rondar cifras cercanas al 10 % en la carrera por la presidencia.
Un salto inesperado en las encuestas
La operación que terminó con la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores —un golpe de alto impacto internacional— dio visibilidad inmediata al exsenador por Florida, ahora al frente de la diplomacia estadounidense. En ese contexto, su papel en la estrategia de la administración de Donald Trump ha sido clave para reposicionarlo como uno de los nombres más relevantes dentro del campo republicano para 2028.
Aunque figuras como JD Vance siguen dominando las proyecciones internas del Partido Republicano con probabilidades mucho más altas que las de Rubio, el aumento reciente en sus números sugiere que la narrativa del conflicto en Venezuela ha servido como un trampolín político inesperado para su ambición presidencial.
¿Por qué Rubio se beneficia?
Rubio ha estado al frente de la política estadounidense hacia Venezuela en este cierre de mandato, presentando ante el Congreso un plan de tres fases para el país sudamericano y enfatizando el papel de Estados Unidos tanto en la presión diplomática como en las acciones concretas contra el régimen de Maduro. Esa exposición le ha dado un perfil distintivo dentro del aparato republicano, destacándose por su firme postura contra gobiernos autoritarios y su habilidad para articular una estrategia que resuena con el ala más conservadora del electorado.
La combinación de responsabilidad en decisiones estratégicas y visibilidad mediática ha convertido a Rubio en una figura a tener en cuenta, incluso si aún está lejos de los favoritos en las primarias. Su ascenso, aunque moderado en números, refleja cómo un hecho geopolítico de alto impacto puede alterar, aunque sea temporalmente, las dinámicas internas de un partido y las percepciones del electorado sobre un candidato.
¿Camino al Despacho Oval?
Si bien las posibilidades de Rubio de llegar al Despacho Oval en 2028 aún no son dominantes frente a sus rivales, la reciente oleada de apoyo en mercados de predicción representa un avance claro respecto a meses anteriores, lo cual alimenta el argumento de que la caída de Maduro, en cierto modo, se ha convertido en una especie de “boleto VIP” para su aspiración presidencial.
Ahora, la pregunta que queda en el aire es si este impulso se consolidará en apoyo real dentro del electorado republicano o si será solo un pico momentáneo ligado a un evento excepcional. Por ahora, Rubio se posiciona como uno de los candidatos a observar con atención en la carrera hacia 2028.
Foto: Joe Raedle/Getty Images