Usuarios de Montevideo, Canelones y zonas aledañas están lanzando denuncias virales: el agua que sale de las canillas no solo está marrón, sino que huele mal y sabe peor, pese a que el principal ente estatal que la suministra —OSE— insiste en que “es potable”.
En redes sociales se multiplican los reclamos ciudadanos. Vecinos muestran videos del agua saliendo de color café desde la canilla, filtros caseros que se saturan en cuestión de días, y usuarios que hablan de un olor “a podrido” que jamás habían visto antes.
Al mismo tiempo que la empresa estatal aumentó sus tarifas —con un 8,5% más en las boletas— muchos se preguntan si eso se traduce en mejor servicio, cuando el líquido que llega a los hogares parece, según testimonios reales en internet, más cercano a agua sucia que a agua potable.
Las autoridades de OSE, a través de su presidente, han reconocido que el agua presenta alteraciones en color y, en algunos casos, sabor, atribuyendo el fenómeno a sedimentos y materia orgánica arrastrados tras lluvias recientes en la cuenca del río Santa Lucía, principal fuente de abastecimiento del área metropolitana.
A pesar de esto, OSE asegura que el agua cumple con los parámetros sanitarios vigentes y no representa un riesgo para la salud. “Hemos resuelto los temas de olor y sabor”, dijo el jerarca, aunque admitió que el problema con el color podría persistir por algunos días más.
Los usuarios, sin embargo, no se quedan callados: exigen respuestas claras, mayor transparencia y soluciones urgentes ante una situación que muchos califican de “emergencia hídrica encubierta”. Para ellos, pagar más por un servicio que ahora ofrece agua con mal olor y un tono turbio parece un insulto directo en tiempos de crisis.
Foto: @solamente19 vía X.