El jueves 13 de agosto, en una histórica votación, la Cámara de Diputados de Uruguay aprobó el proyecto de ley “Muerte digna”, que habilita la eutanasia en casos de enfermedades terminales o sufrimiento extremo. La iniciativa, respaldada por el Frente Amplio y con apoyo de legisladores del Partido Nacional y Colorado, ganó con 64 votos a favor y 29 en contra, convirtiéndose en el primer marco legal de este tipo en América Latina.
El texto legal contempla un procedimiento riguroso: la solicitud debe ser personal y por escrito, acompañada por una primera opinión médica en un plazo de tres días y una segunda consulta independiente en cinco días. Si los médicos discrepan, se convoca una junta médica que deberá resolver en un plazo igual. Además, se creará una comisión honoraria encargada de evaluar casos anualmente y reportar al Ministerio de Salud y al Parlamento.
Este avance refleja el fuerte respaldo social: encuestas del Sindicato Médico de Uruguay (SMU) indican que el 82 % de los uruguayos está a favor de la eutanasia, y el 62 % lo está del suicidio asistido. Críticos dentro del Parlamento advierten sobre posibles presiones sobre pacientes vulnerables y llaman a priorizar los cuidados paliativos.
Con esta media sanción, el proyecto ahora pasa al Senado, donde se espera su aprobación antes de fin de año, dado que la coalición oficialista posee mayoría en esa cámara. De prosperar, Uruguay marcó un hito en el continente como el primer país en regular por ley este derecho.