Una de las promesas más repetidas por el Frente Amplio durante la campaña electoral fue avanzar hacia la histórica meta del "6+1": destinar el 6% del Producto Interno Bruto a la educación pública y un 1% adicional a la investigación, la ciencia y la innovación. La propuesta no era nueva, pero sí fue presentada como un compromiso para el período de gobierno 2025-2030.
Sin embargo, apenas transcurrido el primer tramo de la administración, el propio ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, reconoció públicamente que esa meta no será alcanzada durante este quinquenio. "No vamos a llegar", afirmó, argumentando que el escenario económico es más complejo del previsto y que sería irresponsable mantener una promesa que hoy consideran imposible de cumplir.
El reconocimiento resulta políticamente significativo. No se trata de una interpretación de la oposición ni de los sindicatos docentes: es el propio gobierno quien admite que una de sus principales promesas de campaña no podrá concretarse.
Paradójicamente, integrantes del gobierno también han sostenido que la inversión en educación será superior a la registrada durante la administración del Partido Nacional. El ministro Mahía afirmó que el Ejecutivo mejorará la inversión respecto al gobierno anterior, aunque sin alcanzar el 6+1 prometido.
Ese argumento abre una discusión inevitable. Si el gobierno considera que el presupuesto será mejor que el del período anterior, ¿por qué durante la campaña se insistía en que era necesario un cambio profundo porque los recursos destinados a la educación eran insuficientes? Y si efectivamente el presupuesto termina siendo superior al del gobierno del Partido Nacional, también corresponde reconocer que la administración anterior no redujo el gasto educativo al nivel que muchas veces se afirmaba en el debate político.
De hecho, distintos análisis publicados antes del cambio de gobierno señalaban que el presupuesto de la ANEP terminó el quinquenio anterior en su nivel más alto en términos reales, superando incluso el de 2019, aunque sin alcanzar tampoco la meta histórica del 6% del PIB.
Los sindicatos de la educación, entre ellos FeNaPES, han sido especialmente críticos con esta situación. Reclaman que el gobierno cumpla el compromiso asumido en campaña y sostienen que la educación continúa necesitando más docentes, infraestructura, equipos multidisciplinarios y recursos para mejorar las condiciones de enseñanza.
La política exige administrar recursos escasos y enfrentar contextos cambiantes. Pero también exige coherencia. Cuando una fuerza política convierte una promesa presupuestal en uno de sus principales compromisos electorales, asumir luego que esa meta no será cumplida tiene un costo en credibilidad.
Porque las promesas de campaña no son simples consignas; son compromisos con los ciudadanos. Y cuando el propio gobierno reconoce que no podrá cumplir una de las más emblemáticas, la discusión deja de ser económica para convertirse, también, en una cuestión de confianza política.
Referencias
El País. (2026, 18 de junio). Paro de Secundaria en Montevideo en reclamo de más presupuesto; ministro dijo que no se llegará al 6+1%. https://www.elpais.com.uy/informacion/educacion/paro-de-secundaria-en-montevideo-en-reclamo-de-mas-presupuesto-ministro-dijo-que-no-se-llegara-al-6-1
El País. (2025). 6+1: la fórmula del presupuesto educativo a la que nunca se llega; qué piensa hacer el gobierno de Orsi. https://www.elpais.com.uy/informacion/educacion/6-1-la-formula-del-presupuesto-educativo-a-la-que-nunca-se-llega-que-piensa-hacer-el-gobierno-de-orsi
PIT-CNT. (2025). Sindicatos alertan que el presupuesto del Ejecutivo deja sin financiamiento políticas. https://www.pitcnt.uy/novedades/sindicatos-alertan-que-el-presupuesto-del-ejecutivo-deja-sin-financiamiento-politicas
Créditos de Imagen: Ocupación en el liceo IAVA. Foto: Ignacio Sánchez/El País.